Detalle Detalle

Fecha de publicación: 07/01/2016

Subida Pedestre Desfiladero de La Hermida: "El sentimiento de una carrera"

  

            Treinta y un  años han transcurrido ya, desde que un pequeño  grupo de aficionados lebaniegos "a correr" se propusieron hacer realidad un sueño, un reto, una ilusión.. compartiéndolo con todas aquellas  personas que como ellos amaban el deporte de la carrera.

           El empecinamiento de esos pocos llegó a buen término, y lo que empezó por ser un acontecimiento de repercusión apenas local, se ha convertido en un espectáculo deportivo de primera índole regional, con proyección nacional e incluso internacional

           Sin duda el empuje de esos pocos entusiastas, unido al esfuerzo  prolongado a lo largo de todos estos años de instituciones, empresarios, comerciantes y sobre todo de anónimos voluntarios, son los responsables de la buena salud con la que goza dicha carrera en la actualidad.

           Pero la Subida del Desfiladero de la Hermida es algo más que una prueba deportiva. A las sensaciones y  vibraciones que todo corredor siente al participar en una prueba de estas características, a la que ha llegado con esfuerzo, sacrificio y muchos veces con una buena dosis de pundonor, se une la sensación de comunión directa  con una naturaleza privilegiada en la que el corredor se ve literalmente" engullido" o como en palabras del insigne novelista y cronista español D. Benito Pérez Galdós: "tragado por la tierra", por esa bendita tierra Lebaniega.

            Esa simbiosis deporte-medio natural es quizás el principal reclamo de esta competición atlética.

            El disfrutar del correr, unido al placer de adentrarse en una tierra única como es Liébana, a través de una entrada natural tan espectacular como es el angosto Desfiladero de la Hermida son las razones de peso que llevan a cientos de corredores a marcar la fecha del último domingo de septiembre como el de un fin de semana en el que participar activamente en la propuesta deportiva y en los múltiples ofrecimientos que Liébana da a cuantos a ella llegan.

            Y es que la Subida del Desfiladero no es una carrera más en el amplio calendario del atletismo nacional. Es una prueba que engancha sin remedio a quien la prueba, que seduce de tal forma al que corre que es capaz de contagiar  esas sensaciones tan especiales a cuantos aficionados estén a su alcance de tal manera  que, año a año,  nos vemos abrumados ante el creciente número de participantes.

 Pero, ¿Quien gana en la Subida del Desfiladero de la Hermida?

           El ganador indiscutible es sin duda alguna, el que logra atravesar la línea de meta en el menor tiempo posible (privilegio de unos pocos escogidos).

           Pero ganadores son también aquellos que se proponen año a año, mejorar sus marcas personales.

           Ganadores son también, los que se fijan la meta de llegar, y lo hacen.

           Ganadores son los que teniendo que abandonar, han tenido el coraje de salir y el ánimo de volver a intentarlo.

          Ganadores son los vecinos de Potes y Liébana  al compartir, con sabia hospitalidad ,el patrimonio natural  que les envuelve. Acogida que será sin duda altamente compensada por el visitante.

         Ganadores son los numerosos visitantes que acompañan el evento, por que se llevan algo más que la hermosa prueba deportiva.

       Ganadores son las instituciones públicas, porque al apoyar actividades como estas están promoviendo no sólo una disciplina deportiva con los valores que ello conlleva, sino que al mismo tiempo están apoyando la implicación y participación de todo un pueblo en un proyecto común.

        Ganadores son cada uno de los más de cien voluntarios que con su buen hacer anónimo y entrega incondicional contribuyen a que la maquinaria funcione.

         Y es que, en el tablero de ajedrez, todas las piezas, del peón al rey, son necesarias. Unos tendrán más protagonismo que otros, pero todos, sin ninguna duda, son "responsables" del éxito de la partida, en este caso, del éxito de la prueba.

        Ganadores en definitiva somos todos, por que disfrutamos participando en ella.

   La pasión de deportistas, organizadores, instituciones, vecinos y voluntarios es el reflejo de esa primera ilusión que marcaron los promotores del proyecto, allá por el año 1986. Ojala el sentimiento  y el espíritu de la carrera siga vivo y la pasión de todos aquellos que la vivimos y la sentimos año a año, continúe cosechando éxitos y satisfacciones personales.