Fecha de publicación: 03/05/2006

La procesión de la Santuca reunió a miles de personas en el valle de Liébana

Cientos de personas acompañan a la Virgen a su paso por el puente de San Cayetano. / P. G. B.

La Virgen del Valle 'Estrechú', con su manto verde recién restaurado, entró por la Puerta del Perdón
Ayer, martes, día 2 de mayo, día de la Luz, fue grande en Liébana, y así lo atestiguaron los miles de devotos que acompañaron y veneraron a la Santuca en una procesión que no en vano está considerada como la más larga de España. La virgen de la Primavera comenzó la jornada con la misa que tuvo lugar en la iglesia de Aniezo a las 7 de la mañana. A continuación emprendió su procesión que discurre por territorios de cuatro municipios, comenzó en Cabezón de Liébana, conocido como el valle 'estrechu', Cillorigo de Liébana, Potes y, por último, el valle de Camaleño. Los cuatro alcaldes, en cada uno de los límites municipales, hicieron chocar sus bastones de mando, en señal de relevo. Este es un acto de gran transcendencia como también lo es el hecho de que, a continuación, tomaran las andas de la virgen y pasaran a encabezar el cortejo hasta el siguiente traspaso.

La comitiva disfrutó de un día soleado para la celebración, y a su paso por Frama la virgen de la Primavera se detuvo frente a la casa de Fidela, su campanera, una casa que históricamente está vinculada al devenir de esta procesión.

Muy emotiva fue la tradicional parada de la Santuca frente a la Residencia de Ancianos 'Félix de las Cuevas'. Todos pudieron comprobar sobrecogidos por la emoción cómo los lebaniegos de más edad mostraban su fervor a su Señora. Alrededor de las 12 del mediodía, la virgen de la Luz, proclamada Patrona de Liébana en 1960 por el Papa Juan XXIII, llegó a Santo Toribio. Muchos eran los fieles que la acompañaban y muchos los que la estaban esperando. En ese momento, la Santísima Cruz salió a su encuentro, y este acto, que ocurre una vez al año, ayer fue más especial que nunca. Los dos símbolos se tocaron por un instante y en pleno Año Jubilar. Ambos estaban de gala. La Madre, la Luz que representa el cielo y la Cruz, símbolo precristiano que representa la tierra, entraron al interior del lugar de culto y lo hicieron por la Puerta del Perdón, acto que no se repetirá hasta el año 2017. En ese instante, la multitud acalló su rumor y el silencio se apoderó de la explanada del monasterio. Absolutamente todos pudieron percibir el tintineo de las campanillas que la virgen lleva en su trono.

La misa solemne llegó a su fin y los fervorosos lebaniegos, uno por uno, veneraron a su Patrona. Luego, junto a ella acometieron el descenso que los llevaría a la iglesia de San Vicente de Potes desde donde, tras el rosario, emprendió su regreso a Aniezo, llegando a última hora de la tarde. Una vez allí, terminará su novena y el jueves, día 4, emprenderá su vuelta al santuario de Peña Sagra, donde permanecerá hasta el próximo año.

Un manto restaurado

Como si hubieran querido engalanarla más todavía, la Santuca lucía su habitual manto verde recién restaurado, más reluciente que nunca y en su sitial no faltaron las primeras cerezas de la temporada.

Entre los congregados a esta multitudinaria procesión, que se antojaba a los ojos del visitante como un río de gente fluyendo por toda la comarca, se encontraban el presidente del Gobierno de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, quien sin dudarlo un instante tomó las andas en Potes,durante un tramo de la procesión y el consejero de Cultura, Turismo y Deporte, Francisco Javier Marcano, quien en mangas de camisa la acompañó desde Potes. También lo hicieron el secretario ejecutivo de Organización del Partido Popular, Santiago Recio y el expresidente del Gobierno de Cantabria, José Joaquín Martínez Sieso, ambos asiduos de la comarca y sus celebraciones.

El obispo de Santander, José Vilaplana, estuvo acompañado de los párrocos de la comarca y como no podía ser de otra manera, los cofrades y los alcaldes de Cabezón de Liébana y Camaleño, Manuel Heras y Juan Manuel Guerra, respectivamente. La ausencia de los alcaldes de Potes y Cillorigo de Liébana se hizo notar, ambos municipios estuvieron representados por miembros de la Junta de Gobierno.

Custodios muy fieles

Cada año los lebaniegos se entregan a su Virgen con fervor, pero no están solos, junto a ellos, un año más, flanqueando el sitial, la virgen de la Luz contó con unos custodios de excepción, los miembros de la Benemérita que ataviados con sus uniformes de gala, la acompañaron a lo largo de los 28 kilómetros de recorrido.El 2 de mayo está marcado en las agendas de todos los hijos de Liébana que aún en la distancia llevan a la Santuca en el corazón y sintiéndola suya la añoran. Su virgen les recuerda la niñez, la raigambre de su tierra, sus raíces y lo especial de su condición de lebaniegos.

PILAR G. BAHAMONDE/POTES