Fecha de publicación: 21/04/2006

La villa se viste de fiesta mientras llegan los primeros peregrinos

Marcelino Lobato espera ante el monasterio la apertura de la puerta
Los vecinos de Potes contemplan a diario todos los preparativos que se están llevando en la Torre del Infantado. Varios jóvenes de la compañía de teatro Xarxa, que será la encargada de amenizar la velada de mañana, sábado, víspera de la apertura de la Puerta del Perdón, realizan desde hace varios días todo tipo de pruebas de luz. Ayer por la noche tuvieron lugar las pruebas de luz y sonido de ese macroespectáculo que tiene intrigados y expectantes a los lebaniegos.

Por otro lado, el primer peregrino de este Año Jubilar ya ha dirigido sus pasos hacia Liébana. Es un caminante experimentado que ha escrito sobre sus muchos viajes y tiene el ferviente deseo de que el mundo conozca este punto de peregrinaje tan importante en épocas pasadas. Marcelino Lobato es logroñés y está realizando su peregrinaje en solitario desde la zona de Pau, en Francia. Este singular peregrino cogió el camino a Santo Toribio en Tardajos, Burgos, y a pie, por carreteras secundarias, afirma «ha habido días en que no me he encontrado más que uno o dos coches en toda la jornada».

Marcelino entró ayer, jueves, alrededor del mediodía, en la villa de Potes para dirigirse al Ayuntamiento para que le sellaran su credencial de peregrino. Él la muestra orgulloso mientras explica que ha entrado a la comarca por la Venta de Pepín, luego dirigió sus pasos hasta Pesaguero por una bajada que él califica de «dura y bastante prolongada» y una vez allí pernoctó en una posada rural frente al ayuntamiento. Cuando Marcelino deja Pesaguero y llega a Cueva, su mochila se rompe. En ella guarda un par de calcetines secos y una camiseta, algo para el aseo, una botellita de agua y comida que una señora de Cervera le dio. Entonces, un vecino de esa localidad le presta ayuda para solucionar su problema. «me dio hilo fuerte que tenía de su madre, una señora de 90 años, lo cosí y todo arreglado. Un apretón de manos y la otra mano queda para la amistad, eso es el camino».