Fecha de publicación: 28/04/2006

Muchas emociones ante la Puerta del Perdón

Muchos turistas visitaron el mirador de la Ermita de San Miguel. / PILAR G. BAHAMONDE

El soleado Monasterio de Santo Toribio no deja de recibir gente

La canción dice 'desde Santurce a Bilbao', pero ayer, en Liébana, la canción rezaba de otra manera, rezaba "desde Santoña a Santo Toribio". O quizás desde Madrid, Sevilla, Zaragoza e incluso París. Pero la misma meta final, el monasterio que guarda celosamente el Lignum Crucis y al mismo tiempo abre su puerta más célebre, la del Perdón. En efecto, en los inicios del Año Santo Jubilar, llegados de todas partes de España aparecen peregrinos. Se acercan agrupados por colectivos o en solitario. Se mezclan con los turistas, quienes en ocasiones sorprendidos por la coyuntura del Año Jubilar, se suman a los anteriores porque no quieren perder la ocasión de atravesar la puerta y que se les concedan las gracias que súbitamente se les vienen a la cabeza. Todos ellos, unos y otros, activan la explanada del monasterio y visitan la tienda de recuerdos.

El caso particular de Ernesto Bustio llama la atención de cualquiera que contemplase el fuerte sol que la mañana de ayer calentaba las losas de la explanada de Santo Toribio.

«Vengo desde Santoña, y vengo con ganas de verdad de atravesar esa puerta, estuve el domingo pero había tanta gente que no pasé. Hacía una semana que habíamos salido andando desde la iglesia de la Virgen del Puerto, de Santoña, y al llegar me di cuenta de que no necesitaba pasar. Empezamos el camino 13 personas y lo concluimos 50. Pues bien, la convivencia con 50 personas durante siete días, ésa ha sido mi puerta», comenta Ernesto, muy conocido en la comarca por haber sido párroco de Tresviso desde el año 1963 a 1966. En la actualidad es párroco de Güemes.

La peregrinación de Ernesto y su grupo ha sido cultural, religiosa y social, ya que han visitado ermitas y santuarios de Cantabria, la última, previa al monasterio, la de Santa María de Lebeña.

También la parisina Catherine Berruyer, católica fervorosa, se emocionaba al atravesar una puerta desconocida para ella. De no ser por su amigo Manuel Ortiz, que vive con su esposa en Santander y juntos acercaron a Catherine hasta el monasterio, ésta nunca lo hubiese conocido. «Me molesta el hecho de que en la iglesia, en París, no nos hayan hablado de esto, del Año Santo, cuando lo tenemos tan cerca como Santiago de Compostela no lo entiendo».

El caso de las sevillanas María Ángeles Carrasco y Ángela Hernández no tiene menos fuerza que el resto: «Hemos venido exclusivamente a pasar por la Puerta del Perdón y a oír misa en el monasterio, y lo hemos hecho en plena Feria de Sevilla. Ahora disfrutaremos de la zona y subiremos al teleférico. Nunca hubiésemos imaginado un paraje como este, toda la comarca es grandiosa, uno no sabe por donde empezar».

Ayer fue un día de muchas excursiones, el guía César Romano agrupaba a su gente delante de la tienda de recuerdos antes de comenzar la visita al interior del monasterio. Más tarde oirían misa y, por último atravesarían, la puerta, eso si, sacando mil y una fotos a cada centímetro cuadrado de los muros del Santuario. «Los llevaré a comer a Potes para que contemplen la villa y la gastronomía de Liébana. La ruta concluirá hoy en el valle de Cabuérniga, donde pasarán la noche. Llevo haciendo esto más de 10 años y me encanta la zona».

PILAR G. BAHAMONDE / CAMALEÑO