Fecha de publicación: 24/06/2006

Bienvenido a Liébana el peregrino número 100.000

El prior y la coordinadora de la Oficina de Atención al Peregrino hicieron entrega de la distinción especial.

Purificación Castañón, vecina de San Severino de Balsameda (Vizcaya) recogió emocionada el obsequio de los franciscanos

Eran las 12 del mediodía de ayer, viernes, 23 de junio, día en que se cumplían exactamente dos meses desde la apertura de la Puerta del Perdón, cuando el peregrino número 100.000 hizo su entrada en la explanada del monasterio. Allí le estaban esperando los frailes, custodios del lugar y guardianes de la Santa Cruz, con ansia y espectación.

«Los cálculos del ordenador no fallan y el viernes llegaremos a la cifra de 100.000» afirmaba la víspera Jesús María Madariaga, fraile franciscano, responsable del albergue.

En efecto, Purificación Castañón, procedente de la parroquia de San Severino de Balmaseda, en Vizcaya, recogió, sorprendida y al mismo tiempo emocionada, el obsequio que los padres franciscanos le entregaron.

Purificación no llevaba mochila, ni cayado para el camino, porque esta asturiana residente en el País Vasco viajó en autobús y lo hizo junto a otros 83 peregrinos más, entre amigos y convecinos de su parroquia de San Severino. Al recibir la Lebaniega, diploma que acredita haber finalizado su camino, con la mención especial de peregrino número 100.000, Purificación afirmó estar sorprendidísima, y encantada. «Para mí es un honor, y en cuanto llegue a casa lo pondré en un marco, en la pared, como recuerdo. El trato que se nos da a todos a la llegada es estupendo. Notas que, de verdad, te están esperando, y vaya sorpresa la mía, cuando encima recibo esta distinción. Sé que es una coincidencia, que ha resultado maravillosa y me ha hecho mucha ilusión».

El 061 en Santo Toribio

Desde hace una semana, y debido a la gran afluencia de gente, la Consejería de Cultura ha dotado a Santo Toribio de una unidad del 061. Ésta presta sus servicios en los casos que requieran asistencia de urgencia. Dos técnicos de transporte sanitario y una ambulancia medicalizada permanecen en las inmediaciones del monasterio desde las 10 de la mañana hasta las 8 de la tarde, todos los días. Esto se prolongará durante los meses de verano.