Fecha de publicación: 25/03/2007

La Orden de Caballería del Santo Sepulcro adoró la Santísima Cruz

Los caballeros de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén antes de atravesar la Puerta del Perdón.

El arzobispo de Oviedo ofició la ceremonia en la que también participó la Cofradía El Zapico

 

La de ayer, fue una mañana de insignias, emblemas, estandartes y rituales en Santo Toribio. Llegaron caballeros y damas de la Orden de Caballería del Santo Sepulcro de Jerusalén, a la explanada del monasterio. Su lugarteniente del Occidente de España, el caballero denominado como Gran Cruz, José Ramón Pardo de Santayana y Coloma les acompañaba. Una vez allí, tuvo lugar la formación del capítulo y posterior bendición del estandarte de la sección de la Orden en Cantabria. Seguidamente, los padres franciscanos les acogieron con la Canción del Peregrino que todo cruceno está instado a entonar, para atravesar la Puerta del Perdón junto a los demás peregrinos que se dieron cita esa mañana. Al culto, que estuvo presidido por el arzobispo de Oviedo, monseñor Carlos Osoro, asistió el consejero de Cultura, Francisco Javier López Marcano.

La cofradía El Zapico celebró su V Capítulo
Más voces se sumaron  en el canto inicial a las de los caballeros del Santo Sepulcro, eran las de las distintas cofradías que acompañaban y arropaban a los integrantes de la  del Zapico, estos últimos estaban de celebración, su V Capítulo, que más tarde tuvo lugar en el Centro de Estudios Lebaniegos, de Potes y realizaron una ofrenda de productos de la región. Nuevamente se dejaron ver por tierras lebaniegas, los 'hojaldreros' de Torrelavega con sus atuendos marrones cuando aún no se han consumido las últimas migas de la estupenda ofrenda de chocolate que le hicieron a la Cruz'y los de la Orden del Sabadiego de Noreña no faltaron a la cita tampoco.
También junto al Zapico estaban los guardianes de la Alquitara, en efecto, la joven Cofradía del Aguardiente de Orujo de Liébana quiso participar junto a sus hermanas mayores de una jornada de excepción en la antesala del final de un año también de excepción, el Año Jubilar.